Descripción
PREVENTA: Este libro se enviará a partir del 20 de marzo cuando salga de imprenta
¿Es posible escribir un libro sobre clínica psicoanalítica frente a la violencia sexual si no es desde la indignación?
El problema de la violencia sexual en sus diversas caras -contra niños, niñas, adolescentes, feminidades y sexualidades diferentes- no puede ser pensado como un problema individual, no está dirigido sólo a las víctimas directas. Es un problema estructural en el sentido de que cada acto violento está dirigido contra toda la sociedad para que se sostenga ese orden de poder. La violencia sexual es el resultado de un entramado socioeconómico, de género, político y subjetivo. Y por eso es un analizador de la sociedad capitalista y patriarcal: deja a la vista cómo opera el poder para someter a quienes están en los lugares más
vulnerados.
¿Cómo es el trabajo psicoanalítico que estamos convocados a realizar frente a la materialidad clínica con que nos encontramos en sujetos que han padecido un traumatismo por violencia sexual? ¿Con qué diferentes tipos de materialidad psíquica nos vamos a encontrar después del traumatismo y cómo se realiza la tarea de ligazón y ensamblaje, aunque hayan pasado muchos años del hecho? ¿Qué hace el Yo de esos niños que atraviesan traumatismos en tales circunstancias para seguir viviendo? ¿A qué mecanismos extremos tiene que recurrir y cuáles son los “efectos colaterales” en el aparato psíquico? ¿Se trata de “hablar de
lo que sucedió” para que el trauma sea procesado? ¿O se trata de que no quieren o no pueden hablar porque sienten una retraumatización? ¿Cómo entendemos las conductas sexuales abusivas de adolescentes contra niños y niñas? ¿Qué tipo de descargas no transformadas expresan? ¿Cómo operan los mecanismos defensivos y cómo trabajar en la psicoterapia para integrar lo que quedó disociado por obra del traumatismo?
Estas y muchas otras preguntas son respondidas en estas páginas, abonando un psicoanálisis abierto a lo real que ingresa al aparato psíquico. Un psicoanálisis que entiende la violencia sexual no como un hecho que atañe sólo al individuo o su familia, sino que la ve como un engranaje de una cultura que produce inscripciones desubjetivantes en las corposubjetividades que fabrica.
De la Introducción
